FOTOGRAFÍA DE CALLE · TRADICIÓN VASCA · IRÚN, GUIPÚZCOA
Las Antorcheras de Irún: Tres fotografías hechas con la Sony A100 hace casi veinte años, en la víspera de San Marcial, cuando el fuego, la historia y el orgullo de un pueblo se convirtieron en pura poesía para la cámara.
Una noche que merece quedar escrita
Hay fotografías que uno guarda durante años sin saber muy bien por qué les tiene tanto cariño, hasta que las vuelve a mirar y recuerda exactamente la noche en que las hizo. Estas tres son de esas. Las tomé con mi Sony A100 hace ya casi veinte años, en la víspera de San Marcial en Irún, durante el desfile de las Antorcheras — uno de los actos más íntimos y más conmovedores de toda la celebración. Quiero recordarlo aquí porque fue una experiencia maravillosa que merece quedar escrita, no solo guardada en una carpeta de archivo.
Las Antorcheras forman parte del cortejo de la víspera de San Marcial, la noche del 29 de junio, cuando mujeres de Irún vestidas con trajes de campesinas vascas del siglo XVI recorren las calles portando antorchas encendidas, en homenaje a las mujeres que en 1522 acompañaron a las tropas locales en la victoria sobre el ejército francés. Es un acto cargado de devoción histórica, organizado por la Asociación de Mujeres Pagoki, que exige una fidelidad estética que pocas recreaciones en España mantienen con tanto rigor.
Disparar a pulso, aguantando la respiración
Las dos primeras fotografías se hicieron exactamente igual: a pulso, con un objetivo 50mm, a 1/15 de segundo y diafragma f/4. Sin trípode, sin ningún apoyo más que las propias manos y la respiración contenida — literalmente aguantando hasta el límite para minimizar cualquier microtemblor durante esa fracción de segundo tan larga para fotografía de mano. La regla general de seguridad recomienda no bajar de una velocidad equivalente al inverso de la distancia focal — en este caso, no menos de 1/50 con un 50mm. Disparar a 1/15 era asumir un riesgo considerable de trepidación, pero era la única forma de capturar la luz de las antorchas sin flash, que habría destruido la atmósfera cálida de la escena.
La técnica de contener la respiración en el momento exacto del disparo es algo que se aprende con la práctica y que en la era del estabilizador óptico moderno se ha vuelto casi una habilidad olvidada. La Sony A100 sí incorporaba estabilización de imagen en el cuerpo, heredada del sistema Minolta tras la adquisición de Sony, lo que ayudaba a compensar parte del riesgo. Sin ella, conseguir estas fotografías a 1/15 habría sido prácticamente imposible sin trípode. De varias decenas de disparos a esa velocidad, solo unos pocos salían nítidos. Estos dos estaban entre ellos.
El barrido con flash separado: dos tiempos en un fotograma
La tercera fotografía utiliza una técnica completamente distinta: un barrido fotográfico —dejar que la cámara o el sujeto se muevan durante una exposición larga, generando una estela difuminada— combinado con un disparo de flash separado de la cámara, colocado lateralmente, para congelar e iluminar específicamente la mirada de la antorchera en primer plano. El resultado son dos tiempos superpuestos en un solo fotograma: el tiempo lento del barrido, que registra el movimiento de la procesión como trazos de luz y figuras fantasmales, y el instante congelado del flash, que ilumina con nitidez total el rostro de la mujer que mira directamente a la cámara.
Esta combinación —exposición ambiente larga más flash sincronizado— es una técnica clásica en fotografía nocturna conocida como flash de arrastre. El flash lateral, en lugar de frontal, evita el aplanamiento típico del flash de cámara y da volumen al rostro mediante una sombra suave en el lado contrario. En su momento la hice casi por curiosidad experimental; hoy se reconoce como una técnica deliberada con nombre propio.
Cámara: Sony A100 (APS-C) · Objetivo: 50mm · Fotos 1 y 2: 1/15 s · f/4 · a pulso · Foto 3: barrido + flash lateral separado de la cámara (flash de arrastre) · Luz: antorchas, sin flash añadido en fotos 1-2
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