GALERÍA FOTOGRÁFICA · PLAYA DE LAS CANTERAS · LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Llevo años fotografiando la playa de Las Canteras y todavía no me ha repetido la misma imagen dos veces. Esta galería no es un resumen de Las Canteras: es un retrato de todas las Canteras que existen dependiendo del día en que te plantes allí con la cámara.
Las siluetas: cuando la luz convierte la playa en pintura
Las olas en contraluz se convierten en franjas paralelas de oro y negro, y la pareja en el borde del agua queda reducida a silueta pura. Lo que hace grande a esta imagen es la proporción: las dos figuras humanas ocupan apenas una esquina del encuadre, mientras que el mar dorado llena todo el resto. Son pequeños frente al Atlántico, y eso es exactamente lo que la playa te hace sentir cuando te plantas en la orilla al atardecer.
La misma hora dorada, otra composición: dos figuras de pie en la orilla, con sus sombras proyectadas hacia el fotógrafo y sus reflejos duplicándolas en la arena mojada. Cuatro figuras en una. El reflejo en el agua de la playa es uno de los elementos más subestimados de la fotografía de atardecer en Las Canteras: cuando la marea está baja y la arena está húmeda, cada persona que camina por la orilla genera su propio espejo temporal.
El paseo marítimo de Las Canteras con el cielo completamente en llamas y las siluetas de los paseantes apoyados en la barandilla mirando el espectáculo. La silueta de El Rincón y la zona de La Cicer al fondo a la derecha ancla la imagen a su lugar. Este atardecer no podría ser de ninguna otra ciudad del mundo.
Los rostros de Las Canteras: Teide, John Lennon y bandera roja
La estatua de John Lennon en el paseo de Las Canteras, fotografiada al anochecer con el último rastro de luz naranja en el horizonte y el cielo ya azul oscuro sobre él. El flash lateral aisla la escultura del entorno dándole una presencia casi sobrenatural. "Imagine" grabado en el pedestal, el Teide intuido en la oscuridad del fondo. Una de esas imágenes de Las Canteras, realizadas por los grandes escultores de la arena, que muy poca gente tiene porque requiere estar allí en el minuto exacto entre el atardecer y la noche.
Un hombre solitario en la orilla y al fondo, cruzando el canal entre islas, la silueta inconfundible del Teide sobre el horizonte dorado. Ver el Teide desde Las Canteras no es un fenómeno raro cuando el aire está limpio y la visibilidad es buena, pero capturarlo con un teleobjetivo largo que comprima la distancia y lo acerque visualmente a la orilla requiere el día exacto, la hora exacta y la focal exacta.
Con la marea muy baja, Las Canteras revela su cara más desconocida: las rocas cubiertas de algas verdes que normalmente están bajo el agua aparecen en primer plano, convirtiendo la playa urbana más famosa de Canarias en un paisaje casi de marisma. Al fondo, los edificios del paseo iluminados por la luz lateral de la tarde, con el Auditorio Alfredo Kraus y el puente del Rincón cerrando la panorámica. Un encuadre que muy poca gente conoce de Las Canteras.
Dos surfistas con sus tablas bajo el brazo se detienen ante el enorme mural de fondo marino pintado en una de las paredes del paseo el día que se expuso por primera vez en 2014. La arena en primer plano, los peces pintados a escala gigante, y los dos jóvenes que parecen estar a punto de entrar en el mar — pero es un mar pintado. La frontera entre lo real y lo ilustrado es la tensión visual que hace funcionar esta imagen.
Bandera roja ondeando en el rompeolas de Las Canteras, con las olas rompiendo en espuma a sus pies — y una figura humana solitaria de pie sobre el dique, con el brazo extendido, fotografiando el oleaje con el teléfono. Nadie debería estar ahí. Todos lo hemos pensado alguna vez. Esta imagen resume algo muy canario: la familiaridad con el peligro del mar que da vivir junto a él toda la vida.
Las barcas de pesca fondeados en la bahía, envueltos en la calima de primera hora de la mañana. Las montañas del fondo, veladas en el ocre característico del polvo sahariano, se convierten en masas de color planas sin textura. Un pescador trabaja en su embarcación. Una gaviota cruza el encuadre en vuelo. La misma escena en un día claro sería una fotografía correcta. Con calima se convierte en una postal de otra época, casi en una acuarela.
El cierre de la galería no podía ser otro: los fuegos artificiales de la Noche de San Juan sobre Las Canteras, con los edificios del paseo marítimo iluminados al fondo y el estallido rojo y dorado ocupando más de la mitad del encuadre. Las Canteras también es esto: la playa que se viste de fiesta cuando la ciudad lo necesita, el escenario natural de los festejos de Las Palmas, el lugar donde los fuegos artificiales tienen el Atlántico como telón de fondo.
Y así, entre mareas altas y bajas, entre tormentas de invierno y calmas de verano, Las Canteras me ha regalado esto: no solo fotografías, sino una forma de entender el tiempo. Cada vez que vuelvo a estas rocas, el escenario cambia, pero la emoción sigue intacta. Este reportaje es mi homenaje a una playa que, aunque parezca que conocemos de memoria, nunca deja de sorprendernos si sabemos mirar con paciencia.
Galería multianual · Playa de Las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria · Cámaras: Sony A100 y Sony A9 (Zoom Sony 70-200) (28mm y 50mm), Panasonic Lumix FZ300 · Focal: 28mm a 600mm equivalentes · Técnicas: contraluz, teleobjetivo largo, flash lateral, larga exposición, gran angular.
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