![]() |
| Foto: José Luis Sandoval |
Como fotógrafo, uno siempre sueña con ese "momento decisivo", ese instante en el que la paciencia, la técnica y, por qué no, un toque de suerte, se alinean para regalarte algo irrepetible. Esta imagen, capturada en la noche de San Juan en Irún, es mi "instante mágico".
Estaba allí, frente al Ayuntamiento en la Plaza de San Juan, con la cámara configurada para captar el calor y el color de la hoguera. El ambiente estaba cargado: el humo de la madera purificadora se mezclaba con la electricidad que ya se sentía en el aire. La ciudad celebraba el solsticio, ajena a lo que el cielo preparaba.
De repente, la simbiosis. Mientras la hoguera alcanzaba su punto álgido y las ventanas del consistorio irradiaban calidez, el cielo oscuro, casi amenazante, se rompió. Un rayo perfecto, casi coreografiado, descendió para "conectar" con la antena del edificio, como si quisiera encender su propia luz en esta noche de ritos.
No hubo tiempo para pensar. Solo para sentir el estruendo casi simultáneo al disparo y la certeza visceral, antes de mirar la pantalla de la cámara, de que había capturado algo único.
Esta foto no es solo la hoguera de San Juan, ni solo una tormenta eléctrica. Es el diálogo entre el calor ancestral de nuestra tradición y la fuerza indomable de la naturaleza. Es mi diálogo con esa noche de Irún, un momento de comunión eléctrica y terrenal que hoy, con mucho orgullo, comparto con todos vosotros.

Comentarios
Publicar un comentario