Mirada sumergida en un Poema del Mar

Hay lugares donde el silencio no es ausencia de sonido, sino una presencia líquida que lo envuelve todo. En el Acuario Poema del Mar, Las Palmas de Gran Canaria, frente al cristal más grande que el ojo pueda abarcar, uno deja de ser espectador para convertirse en parte del abismo.

Silueta de fotógrafo frente al enorme panel azul del Acuario Poema del Mar, con bancos de peces amarillos, Las Palmas de Gran Canaria
Frente al azul hipnótico del acuario. Foto: José Luis Sandoval

La luz se filtra de una manera distinta bajo el peso del agua. Ese azul eléctrico, profundo y casi hipnótico, no es solo un color; es un estado mental. Como diría el maestro Guerra, hoy me sentí un pez tocando la nariz en esta pecera gigante, buscando la paz entre burbujas.

"El mar es un poema que se escribe con el movimiento de las corrientes y se lee con los ojos del alma."

En la imagen, las siluetas se vuelven sombras chinas ante la inmensidad. Los destellos amarillos de los peces cirujano rompen la monotonía del azul como pequeños soles perdidos en una noche submarina. Un recordatorio de que, incluso en la oscuridad más profunda, siempre hay un punto de luz que guía la mirada.

Capturar este instante en el puerto de Las Palmas fue como detener el tiempo. Un poema visual donde no hacían falta rimas, solo el latido lento del océano al otro lado del cristal.

🎧 Sintonía de este instante:
Burbujas de Amor — Juan Luis Guerra

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