Atardecer en la Basílica del Pilar: Un reencuentro en Zaragoza

Volver a Zaragoza después de toda una vida en Gran Canaria no es un viaje cualquiera; es una cita con la memoria. Aunque las islas me dieron el mar, las torres del Pilar siguen marcando el norte de mi brújula emocional.

Atardecer dorado sobre la Basílica del Pilar, Zaragoza — reencuentro tras años de ausencia
Tras muchos años de ausencia, regresé en viaje de vacaciones a Zaragoza… y, como si me hubiera estado esperando, me recibió con un atardecer de fuego y oro que lo llenó todo de luz y de perdón. Foto José Luis Sandoval

Y el Ebro, mientras, guardaba silencio al pasar por el Pilar

En este regreso de vacaciones, la ciudad decidió recibirme con un espectáculo que no recordaba. No hubo cielos grises ni despedidas frías, sino un estallido de colores que encendió la silueta de la Basílica sobre el Ebro, como si las cúpulas quisieran celebrar mi vuelta.

Capturar este instante fue recuperar un pedazo de mi propia historia bajo una luz nueva. Zaragoza me recordó que, aunque uno se marche de niño, hay cielos que te reconocen y te dan la bienvenida con la fuerza de un abrazo efímero pero eterno.

"Desde entonces, ese atardecer mañico, me acompaña como salvapantallas en mi PC."
🎧 Sintonía de este instante:
El Ebro guarda silencio... — Jota pasodoble

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