Arucas, donde la piedra se rinde ante la luz

Arucas no es solo cantería y ron; es una ciudad de una belleza imponente que, a veces, se deja acariciar por lo extraordinario. Hay días en que la luz se confabula con las nubes para regalarnos una visión única, un puente de colores que parece nacer en la torre de nuestra amada iglesia de San Juan Bautista y perderse entre las montañas de mi ciudad adoptiva.

Arcoíris sobre la iglesia de San Juan Bautista en Arucas, Gran Canaria
El instante en que el cielo abrazó a la piedra neogótica. Foto: José Luis Sandoval

Un diálogo entre el cielo y la cantería aruquense

Es un instante que capturé hace tiempo, pero que sigue resonando en mi alma. El cielo estaba plomizo, la luz era tenue y, de repente, el arcoíris se abrió paso. En ese momento, la farola de forja, las terrazas que esperaban al sol y la majestuosa torre neogótica se convirtieron en actores de una obra maestra improvisada por la naturaleza.

Siempre he pensado que la fotografía es un acto de amor, una forma de eternizar lo que más queremos. Y mi amor por Arucas es inmenso... Porque al final, todos buscamos ese arcoíris en nuestra propia bitácora de instantes, ¿verdad?

"Cuando una ciudad te adopta y, además de cobijo, te regala hermosura y amor…"
🎧 Sintonía para el arcoíris que acarició la Iglesia San Juan Bautista de Arucas:
Somewhere Over The Rainbow — Israel Kamakawiwoʻole

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