Fotografía de la calima cubriendo la playa de Las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria, como si de un manto onírico se tratase
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Hay días en los que la naturaleza decide actuar como directora de arte. En esta toma captada en la Playa de Las Canteras, Las Palmas de Gran Canaria, la calima no fue un obstáculo, sino una aliada; su manto ocre filtró la luz hasta dotar a la escena de una atmósfera densa, casi onírica, donde el horizonte se difumina y el tiempo parece detenerse.
En primer término, las barcas varadas aportan la base narrativa: ese estatus de calma y recreo tan nuestro. Pero la fotografía, como la vida, a veces se completa con lo inesperado. Cuando la composición parecía estática, aparecieron las gaviotas.
La regla de los tercios escrita en el aire
Su irrupción no fue casualidad, sino un regalo para el encuadre. Al situarse en puntos estratégicos, las gaviotas ayudaron a "coser" la imagen, equilibrando los pesos visuales y aportando esa potencia que solo el movimiento puede dar a un paisaje dormido. Siguiendo casi por instinto la regla de los tercios, sus siluetas llenaron los espacios vacíos, convirtiendo una buena foto en un instante dinámico y equilibrado.
"A veces, el fotógrafo pone el ojo y el Atlántico pone los protagonistas."
Un recordatorio de que, en la costa, incluso el vuelo de un ave puede ser la pieza final de un rompecabezas compositivo.
"Pájaros de barro, aves de paso... como pañuelos blancos que se van."
🎧 Sintonía de este instante: Manolo García - Pájaros de Barro
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